Las grasas y aceites residuales que se generan en la industria alimenticia, generan enormes
niveles de contaminación al subsuelo, agua y medio ambiente, además dañan las instalaciones
de drenaje, razón por la cual los gobiernos alrededor del mundo han comenzado a exigir
que las cocinas comerciales instalen una trampa de grasas.
En México la Norma Oficial Mexicana NOM-CCA-026-ECOL/1993 establece los límites
máximos permisibles de contaminantes en las descargas de aguas residuales a cuerpos receptores provenientes de restaurantes o de hoteles y advierte que en caso de depositar residuos de manera directa podrán ser objeto de sanciones, en virtud de lo dispuesto en por la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, la Ley de Aguas Nacionales y demás ordenamientos jurídicos aplicables.
Afortunadamente cada vez hay más conciencia ecológica y compromiso a respetar el ambiente y poco a poco las empresas de la indusria alimentaria se van uniendo a el uso de estos sistemas.